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jueves, 30 de enero de 2020

LLUVIA

LLUVIA

Llueve… la tormenta anuncia
la intensa humedad del suelo
y en el contrato del cielo
el sol, firma su renuncia.
Una centella pronuncia
sonoridad luminosa…
Cierra sus alas, se posa
un ave detrás de un nido.
Y en el jardín florecido
llora un pétalo de rosa.

Quedaron las nubes rotas
de tanto rayo que pasa
y en el patio de la casa
andan saltando las gotas.
Los pinos como patriotas
en posición vertical,
afrontan un temporal
“armado” con chaparrones,
mientras quedan los huellones
tatuados en el barrial.

La tarde de la llanura
empieza a ponerse triste…
cambia el vestido y se viste
de pronto con ropa oscura.
Se cae la fruta madura
de un gajo semiquebrado
y en el suelo mutilado
su néctar frutal se pierde.
A veces mejor ser verde
que, por de más, madurado.

En el fondo hay un concierto
de ranas desafinadas,
postales resucitadas
dentro de un paisaje muerto.
El clima intenso e incierto
camina, para, trompieza…
Desdibuja su belleza
el planeta que habitamos.
¿Será porque descuidamos
la Madre Naturaleza?

Versos de Emanuel Gabotto

martes, 9 de junio de 2015

MI CÓMPLICE

Cuando el cielo se oscurece
la luna duerme en su falda,
y un anónimo pincel
dibuja estrellas de plata.
Sólo el viento tiene voz
por los sumbidos que arranca
que al confrontar con los árboles,
se convierten en palabras
para romper el silencio
de mis noches solitarias.

Dicen que la soledad
si es enemiga te mata,
pero si uno se hace amigo
aunque es sola, te acompaña.
No es una única persona
quien en el silencio habla.
Son dos soledades juntas;
las del cuerpo y la del alma.
Una sin otra no existe
y otra sin una, no es nada.
  
Mis canciones mis honestas
y mis ideas más claras,
surgieron, precisamente,
en horas de madrugada.
Cuando un grillo traicionero
le pone al silencio trampas,
suelo ponerme de pie
enfrentando mi ventana,
que es un espejo gigante
para mirar mi mirada.

 Aunque esté entre multitudes
y el ruido también atraiga
son efímeros momentos
por algunas circunstancias.
Pero nada es comparable
a mis madrugadas largas,
donde la luna es mi cómplice
hasta la hora que se marcha,
que es cuando voy a contarle
los secretos a mi almohada.
  
Que grande es el mundo afuera.
Que pequeña que es mi casa.
Pero si se observa bien
es un palacio de gala,
donde no hay trono ni reina
emperatriz ni monarca.
No precisa de esas cosas
porque con muy poco basta.
Así es mi felicidad
y con ser feliz, alcanza.

 Muchos vivirán pidiendo,
yo en vez de pedir, doy gracias,
cuando me encuentro a mi mismo
en mis noches solitarias.
Mientras habiten silencios
en el mundo de mi casa.
Cuando con la soledad,
pase las horas más gratas.
Y recién pueda dormir,

cuando mi cómplice marcha.

Versos de Emanuel Gabotto

viernes, 3 de enero de 2014

CARTA A CLAUDIO AGRELO

Cuando volvió Claudio Agrelo
el silencio fue canción...
Y hasta un llanto de emoción
... me mojo todo el pañuelo.
Puse la vista en el cielo
agradeciendo a Jesús,
me ofrecí a llevar la cruz
de la solidaridad...
y entre tanta oscuridad
surgió una muestra de luz.

El día que te accidentaste
tembló la tierra paisana
y dejaste en tu ventana
soles que nunca miraste.
Luchaste...tanto luchaste
que encontraste mejoría.
y volviste a ver un día
a tu familia en la mesa...
¡Cómo a veces la tristeza
se transforma en alegría!

Yo que he rezado por vos
a nadie le confío eso
porque a veces vivo preso
de la desconfianza en Dios.
Pero como un criollo sos
hermano de mi camino,
volví a ser un peregrino
del Dios todopoderoso
y ahora me siento orgulloso
porque salvó un argentino.

Con la conciencia tranquila
¿quién no te dio una caricia...?
dando mas fuerza a Patricia
y más ánimo a Camila.
Hay una tropilla en fila
para que le des amor,
un perro recorredor,
un vino listo en la parra...
y una boca de guitarra
que dice: “¡Vení Cantor!”
Versos de Emanuel Gabotto