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viernes, 4 de julio de 2014

¡ POBRE RANCHO !

¡Pobre rancho! donde ayer
ebrio de placer inmenso,
gozaba de amor intenso
del alma de una mujer;
yo que ayer te supe ver
de madreselvas ornado,
voy al verte  derrumbado
sobre el polvo del camino,
maldiciendo tu destino
me postro y lloro a tu lado.

Como un espectro en la pampa
donde ablandé un redomón,
solo se ve tu armazón
¡rancho de bonita estampa!
Hoy tan solo el búho acampa
en un trozo de tu alero,
bajo el cual sentí un te quiero
de la que tanto adoraba,
y que siempre te cuidaba
con cariño y con esmero.

Rancho viejo, rancho amigo
como ayer, bajo tu alero,
ya no puedes al viajero
prestarle modesto abrigo;
ya no eres mudo testigo
de algún idilio de amor,
porque cual marchita flor
por el viento deshojada,
hoy has rodado a la nada
después de ser esplendor.

Las aves que ayer gorjearon
en tu enramada hechicera
al transformarte en tapera
presurosas se alejaron;
todos, todos te olvidaron
pobre rancho de terrón,
menos yo, que con tesón
mis cantares te he brindado,
porque te llevo grabado
dentro de mi corazón.


Versos de Mariano N. Cuello

jueves, 6 de marzo de 2014

LA TRADICIÓN NACIONAL

Resurjan los viejos lares
en el seno de la pampa
y otra vez brille la estampa
de una raza de jaguares;
perfumen los trebolares
la llanura colosal,
y con su canto el zorzal
letifique (*) la pradera
para que así nunca muera
la tradición nacional.

Resurja la legendaria
toldería de Catriel,
y del gaucho noble y fiel
la vetusta indumentaria;
en la pampa solitaria
vuelva la china cordial,
a usar traje de percal
y cinta en la cabellera
para que así nunca muera
la tradición nacional.

Resurjan esas bizarras
figuras de nuestros criollos,
que ayer salvaron escollos
con el poder de sus garras;
dejen oír las guitarras
igual que un himno triunfal,
el malambo sin igual,
el triunfo y la chacarera
para que así nunca muera
la tradición nacional.

Resurjan esos fogones
que gauchas manos formaron
y que después derrumbaron
los hijos de otras naciones;
organícense reuniones
a la sombra del sauzal
como las que el criollo leal
organizaba en su era,
para que así nunca muera
la tradición nacional.

Versos de Mariano N. Cuello

(*) letificar: alegrar, animar