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lunes, 25 de junio de 2018

CURANDERO


Ah curandero mentado!
Hoy tu nombre no interesa…
La fama que conquistaste
por pagos de Cerro Mesa
se llegó hasta por aquí
enancada en mil leyendas.

Hay que ver a los paisanos
nombrarte con reverencias,
porque ellos creen en tus curas,
tus palabras y tus hierbas
y sos para ellos “un Dios”
…y mi verso no exagera.

Yuyos de todas las clases
y bebidas en botellas
y otras cosas que son raras
allá en tu rancho se encuentran;
junto con las muchas cartas
de tu nutrida clientela,
que te agradece atenciones
o suplica que la atiendas.

El “dotor”, así te llaman
paisanos que te respetan…
y en busca de tus remedios
si habrán galopeado leguas,
creyentes de Coli Toro
y de todo Cerro Mesa.

Triste está por estos pagos
la gente que te venera,
del día que la justicia
te secuestró las botellas,
limpió tu rancho de yuys
y te metió entre las rejas,
porque no tienes “la chapa”
esa… que otorga la ciencia.
                                      (1955)

Versos de Elías Chucair

sábado, 24 de enero de 2015

EL ÚLTIMO VIAJE

Ya casi todas las chatas
vencidas se habían quedado…
Llegó el camión, luego el tren
y a su ciclo terminaron.

Pero aquel tropero viejo
no quiso bajar los brazos,
ni levantar a las varas
en actitud de descanso.

Con su chata’e cuatro ruedas
seguí como porfiando…
Es que en su vida, ninguno
lo vio una vez reculando.

Sus mulas que estaban nuevas
no sabían de cansancios;
y decidió no aflojar
aunque anduviera despacio;
porque el carruaje ya no era
el de los tiempos pasados,
crujían mucho las camas
y se aflojaban los rayos.

Y para el colmo de males
los herreros se cansaron;
y ya no enllantaban ruedas,
estaban acobardados.

Entonces aquel tropero
a su modo iba arreglando
con más amor que baquía
todo lo que iba fallando.

Él no quería parar;
y ese curtido trabajo
de andar con carros y mulas
lo hacía desde muchacho…
Otra cosa no aprendió
pese a tener muchos años.

Lo vi salir una tarde
con su chata para el campo…
al paso de sus mulitas
que no aflojaban un tranco.

El tropero en la sillera
y con el brazo en alto
hacía sonar como cohetes
a la sotera del látigo.

Llevaba bastante carga…
Las ruedas se iban quejando
y pa’ llegar a destinos
e le iba a poner muy bravo.

Y así nomás ocurrió…
En un guadal de esos blandos
se le enterraron las ruedas;
las mulas tanto tiraron,
que se aflojaron las camas
y se salieron los rayos.

La chata quedó vencida
y aquel tropero mentado
impotente la miraba
con los ojos lagrimeando…

Ese era el último viaje.
Costaba mucho pensarlo,
pero lo cosa era así
y tenía que aceptarlo…

Y allí se quedó la chata
en el silencio del campo,
con la angustia de su dueño
y el canto de algunos pájaros.
                                          (1979)
Versos de Elías Chucair

jueves, 22 de enero de 2015

DON ANICETO...

Con la carga de sus años
hoy lo vi a Don Aniceto,
camino de Mamel Choique
otra vez como tropero.
Un marucho le iba arreando
unas mulas de repuesto,
delante’e la chata vieja
que pone pena al silencio
cuando los rayos se quejan
de viejos y de resecos.

Su estampa ya conocida
persiste a través del tiempo;
boina cayendo a la frente,
pañuelo de cuello negro,
bombacha de gabardina,
e infaltable saco’e cuero
con que pelea a los fríos
y se ataja de los vientos.
Cuántos años hace ya
que veo a Don Aniceto
con la misma indumentaria
que lo distingue de lejos.

Tuvo tropa’e varias chatas
que quedando se le fueron
a la vera’e los caminos
vencidas por el esfuerzo;
y también porque en el pago
se acababan los herreros.

Hoy apenas lo acompaña
esa chata, que no creo
siga mucho por las huellas
para que al menos el dueño
se sienta como de mozo
un tropero de los buenos;
aunque hoy se ocupe en poner
alambre a campos abiertos,
porque también ese oficio
de alambrador fue aprendiendo
cuando a su tropa el rigor
del camino fue venciendo.

Pero a las chatas y mulas
él nunca les saca el cuerpo…
con esa que apenas anda
y que usa en su oficio nuevo
va dejando el material
donde ha de pararse luego
un alambre que seguro
va a originar algún pleito.

Y aunque ande de alambrador
la estampa’e Don Aniceto
aunque le den muchas vueltas
¡es estampa de tropero!
                                        (1969)
Verso de Elías Chucair