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domingo, 13 de octubre de 2013

CONTINENTE DE ENTRE RÍOS

Continente de Entre Ríos
el de los soles bravíos
y el heroico frenesí.
Como haré para cantarte…?
por donde empezaré a amarte
si todo es hermoso en ti…?

La vida cada mañana
te saluda con la diana
todo trova del zorzal,
es la patria que amanece
cuando la estirpe florece
en tu corazón fluvial.

Cuchilla, agua clara y monte
lustran tu limpio horizonte
donde el trabajo y la paz,
son el surco para el grano,
en la tropa mate hermano
y zureo en la torcaz.

Rumor de luz atareada
cubre la tierra embarcada
y eres flameando en las dos
ya leyenda en los palmares,
ya fragancia en los azahares-
el vasto jardín de Dios.

Por gauchos y federales
te dieron los cardenales
prosapia en el ceibo en flor;
y un incendio de esperanzas
fue calentando las lanzas
de tu pueblo luchador.

Puma rebelde en tus garras
caben tanto las guitarras
como el furor del jaguar;
y de no a Ramírez toca
repetirlo por la boca
de Cepeda y de Pilar.

Un destino de lucero
te obliga a ser el primero
en la historia y la Nación;
en la epopeya, coraje,
maravilla en el paisaje
y en la Patria, corazón.

Versos de José Arévalo

jueves, 18 de abril de 2013

LEYENDA DE LÁZARO BLANCO

I
Bajo un cielo de tormenta
-camino de Feliciano-
devorándose las leguas
galopa Lázaro Blanco.

Urgencia tiene en llegar
pues -chasquero de esos pagos-
con el Jesús en la boca
más de uno lo está aguaitando...

La noche se parte en dos
y al filo de mismo tajo,
lo clava sobre la tierra
la puñalada de un rayo...
Parientes y relaciones
con el suceso llegaron,
y a la orilla del camino
ahí nomás lo sepultaron.

Hombre servicial y bueno
-como cuadra a un entrerriano-
le bastó al pobre la huella
y el adorno de unos cardos...

II
Con los días y los meses
se deschalaron los años;
una sequía de muerta
siembra osamentas y espantos.

Alguien entonces acude
con la esperanza en los labios,
hasta el lugar donde ronda
el ánima de aquel santo:
“-Hacé yover, Lazarito,
y te prometo que en cambio
por esta cruz que te guarda
vas a dormir en sagrado...”

Chasque celeste, de juro
cumplió a conciencia el encargo;
San Pedro abrió las compuertas
y los campos se salvaron.

Cien leguas a la redonda
todos dicen que es milagro:
hay que revelar los votos
conforme a los ritos gauchos...

III
Entre rezos y estandartes,
flores, guitarras y tragos
a pulso de procesión
lo llevan al campo santo....

Aumentan los promesantes;
y en su propio calendario
el pueblo lo santifica:
“-Viva San Lázaro Blanco!”

No hay miseria que no quite
ni mal de ojo que sea tanto,
ni angustia o calamidad
que duren al invocarlo.

Superstición, o ignorancia?
Consuelo ante el desamparo?
Solo sabemos -señores-
que la fe nunca hizo daño!

IV
-Forastero: en Entre Ríos
la vida te está esperando
con un amor a flor de alma:
San José de Feliciano!

Versos de José Arévalo