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viernes, 9 de febrero de 2018

UN TAL ANTENOR LUCERO

Hemos visto regresar
con la ropa carcomida
al orgullo que a la ida
no nos quiso saludar.
                              Luis Alberto Martínez

En mis años de pulpero,
partido de Pueyrredón,
vi llegar a la estación
a un tal Antenor Lucero,
era de oficio bolsero
y se ofreció a trabajar,
supo en el tablón trotar
siendo brava la subida
y sin una despedida
Lo hemos visto regresar.

Me ha quedado en el recuerdo
su piel morena y ajada,
por muchos años templada
con palpitar del izquierdo,
su cuerpo, según me acuerdo,
era una estampa fornida,
con poca suerte en la vida
relataba en su decir,
como llegó se supo ir
con la ropa carcomida.

Quizá buscó en otros lares
un lugar que lo cobije,
ventear la pena que aflije,
intentar nuevos azahares,
lo decía en sus cantares
penas que nunca se olvida,
por que, es tan dura la vida?
siempre la encaró tenáz!!!
y al volver le pesó mas
el orgullo que a la ida.
           
Y solo quedó el recuerdo
de aquel criollo de la pampa
la figura de su estampa
que se marcho al tranco lerdo,
nunca la esperanza pierdo
de un día verlo regresar,
con su forma de cantar
y develar  el misterio
por que siendo un hombre serio
no nos quiso saludar.                                                                 (13/06/2012)
 Versos de Roberto Santamaría

sábado, 14 de marzo de 2015

UN CARRERO "MOSCALLARES"

Y como no recordar
al paisano “Moscallares”
después de muchos lugares
llegó al boliche a acampar.
Yo me sabía extasiar
oyendo lo que decía,
él me contó que venía
con años de ser carrero,
¡pero era apenas fletero
con viajes de cercanía!

Me reiteraba el temario
de su existencia azarosa,
con amores de las mozas
de un tiempo sin calendario.
Mientras contaba adversarios
en el canto improvisado;
¡se le prendía al asado
sin menudear los amagos
pegándole fuerte al trago
igual tinto que rosado!

En el carro con dos ruedas
llevaba una frase escrita,
“¡ hasta la vuelta negrita ¡”
que será lo antes que pueda,
jugaba con la moneda
que colgaba del yesquero,
usaba bota, sombrero,
bombacha, rastra y facón,
medio achinao, retacón
mentiroso y altanero.

Obedeciendo al destino
una mañana de mayo,
ató al carro los caballos
y al tranco buscó el camino.
Tomó, el rumbo que vino
sin mediar la despedida;
dejó su fama prendida
por un tiempo en estos lares.
¡ Nunca más a “Moscallares”
le pude rastrear la vida ¡


Versos de Roberto Santamaría