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domingo, 30 de junio de 2019

EL MALÓN


El sol allá en occidente
sus hebras de oro ocultaba,
y en sus fauces se llevaba
del día, todo lo riente,
después, triste y lentamente,
de las aves cesó el canto,
tendió su fúnebre manto
la noche callada y fría,
y quedó la pampa umbría
cual un triste camposanto.

De pronto, en la oscuridad
de la pampa, en un tobiano
vi que lloroso un paisano
cruzaba la inmensidad,
cual  un ser en la orfandad
golpeado por el destino,
sigue su triste camino
con el pesar que se aduna
mientras lo besa la luna
con un lampo nacarino.

Sigue el sendero, sin dar
siquiera a su pingo aliento,
como aquel que va sediento
para su sed apagar,
después vi que al sofrenar
bajo un sauce el redomón
queda lleno de emoción
ante una tumba sombría
donde en la cruz se leía
“Fue muerta por un malón”.

Luego tiempla la encordada
y aunque el pasado le aterra,
echa el paisano pie a tierra
con el alma acongojada,
cuelga en la cruz demacrada
su sombrero con gran pena,
y de hinojos en la arena,
triste empieza a balbucear,
mientras el viento al pasar
peina su negra melena.

Luego se oye el dulce son
de su guitarra en combate
y aunque la pena lo abate
lanza esta triste canción:
“Prenda de mi corazón
con el llanto de mis ojos
vengo a regar tus despojos
ante tu huesa transido,
donde tan solo han crecido
espinas, yuyos y abrojos.

Recuerdo la noche aquella
noche triste cual ninguna,
cuando a la luz de la luna
se libraba una querella,
yo por vos perdida estrella
luchaba cual fiero león
mas después ¡oh maldición!
en la oscuridá al no ver
vine a clavar sin querer
mi daga en tu corazón.

Así lo quiso el destino
tuvo más fuerza en vencer
y en tu pecho sin querer
clavé mi puñal dañino,
no me taches de asesino
ya ves que con amargura
envuelto en la noche oscura
con un dolor infinito
vengo a pagar mi delito
al pie de tu sepultura.”

Cesó al rato su guitarra
quedó en silencio la pampa
solo del malón la estampa
se ve que a la cruz se agarra,
después con fuerza bizarra
hizo trizas su instrumento
y en el propicio momento
se mató junto a la cruz
mientras del alba la luz
iba tomando incremento.
                                    (Ca. 1922)

Versos de Juan Manuel Pombo

martes, 23 de diciembre de 2014

LA APUESTA

En la estancia “La Oración”,
a eso de la madrugada,
estaba la paisanada
mateando junto al fogón,
cuando uno de la reunión
dijo: “-Yo voy a cantar”,
y sin hacerse esperar
pulsó el sonoro instrumento
y empezó con sentimiento
esta historia a detallar.

“-De la hija de un puestero
se enamoraron un día
Juan Cruz, gaucho de valía,
y el hijo del estanciero.
Quién de ellos era el primero,
nadie lo sabía de fijo,
entonces el padre dijo.
<-Cada cual traiga su pingo
y aquel que gane el domingo
será el dueño, yo lo exijo>.

Llegó el domingo y la gente
alrededor de la cancha
cayó como una avalancha
para ver al de la suerte.
Al rato, altivo, sonriente,
en un 'oscuro tapao',
llegó Cruz muy bien montao
y detrás de él, altanero,
el hijo del estanciero,
en un 'alazán tostao'.

Áhi nomás se prepararon
los dos con fe de ganar,
y sin hacerse esperar
a la voz de ¡aura! largaron.
Dos o tres gauchos gritaron,
mirando para un costao:
<no hay duda, gana el 'tostao'>
mientras otro sostenía
que el pingo de más valía
era el 'oscuro tapao'.

Los dos pingos en la brecha
dispararon sin desmayo,
si el 'alazán' era un rayo,
el 'oscuro' era una flecha.
La muchacha, satisfecha,
esperaba al gaucho ufano,
ella quería al paisano,
no al hijo del estanciero,
no ambicionaba dinero,
sino un amor soberano.

Iba adelante seguro
el hijo del estanciero
cuando miró que ligero
lo iba alcanzando el “oscuro”.
Y al encontrarse en apuro,
se puso el pobre amarillo,
y al ver decaer su brillo,
con un gesto de locura,
echó mano a la cintura
y desenvainó el cuchillo.

Cuando vio cerca al rival
sin sospechar se acercó,
y el cuchillo le clavó
al indefenso animal.
Lanzó un relincho fatal,
y cayó en sangre bañado;
Juan Cruz quedó ensimismado
al ver la acción del sotreta,
que iba llegando a la meta
sin poder ser alcanzado.

Pero la joven, que vio
la acción de aquella alma ingrata
besó llorando a su tata,
el que nada comprendió;
y cuando cerca lo vio
se abrió paso entre la gente
y al verlo venir sonriente
le grito: <-¡Con vos no me hallo!>
y en las patas del caballo
se tiró, y halló la muerte.”

Versos de Juan Manuel Pombo

jueves, 11 de diciembre de 2014

PRIMERO MUERTO QUE VIVO

(Relato)

1
En un “zaino malacara”
cierta noche, como luz, 
llegó el gaucho Santa Cruz
al rancho del Viejo Lara,
con una actitú muy rara
de su caballo se apeó,
dio unos pasos, y tanteó
la puerta en la oscuridad
y después con ansiedad
con el rebenque golpeó.
2
Una voz algo incierta
del interior de aquel rancho
contestó al golpe del gaucho:
“-¿Quién es que golpea la puerta?”
Y el gaucho que estaba alerta
sin hacer explicaciones
dijo: “-Viejo, en dos tirones
abra, que tengo una herida
y a más viene la partida
pisándome los talones.”
3
El Viejo Lara enseguida
la puerta del rancho abrió
y el gauchito penetró
agarrándose la herida;
luego con voz dolorida
el Viejo le preguntó:
“-¿Muchacho, que te pasó?
¿Te han herido? ¿Pero cómo?”
“-Si Viejo, fue el mayordomo”
Santa Cruz, le contestó.
4
“-Él me desafió a pelear,
yo acepté, nos convenimos
y campo afuera salimos
para podernos trenzar;
llegamos a un buen lugar
y enseguida desmontamos,
los ponchos nos arreglamos
y sin preámbulo ni yerro
mano a mano, y fierro a fierro
como criollos nos trenzamos.”
5
Iba el gaucho a relatar
el por qué de aquella lucha
cuando con violencia mucha
se oyó la puerta golpear.
Nadie pudo articular
siquiera una frase sola.
“-¡Abran la puerta a Zapiola!,
rugió un hombre mandatario.
Era el señor comisario
con tres hombres a la cola.
6
El comisario seguido
de sus tres hombres entró
y ni bien al gaucho vio
dijo: “-Por vos he venido.
Con que ya sabes bandido
con la justicia sé amable
y conmigo razonable
que la ley está por medio,
sinó no habrá más remedio
que aplicarte la del sable.
7
Vos mataste al mayordomo
pues no lo podés negar,
y aura te vas a entregar
antes que te planche el lomo.”
Y el gauchito sin desplomo
por aquel mal proceder,
dijo: “-Si me han de prender
será de buena manera,
de lo contrario ande quiera
los dos nos vamos a ver.”
8
“-Ah gaucho cacareador,
con que tenés la osadía
de insultarme todavía
con aire amenazador!
Vos fuiste el matador
y no dirás que es incierto,
y yo vengo en cumplimiento
de mi deber, a buscarte,
y juro que he de llevarte
aunque sea vivo o muerto.”
9
“-Yo lo maté, no lo niego,
y si le he dado la muerte
ha sido de frente a frente,
con tuita la ley del juego,
por lo tanto no me entrego
así me cueste la vida
y aunque fatal es mi herida
soy gaucho y valor recobro,
porque me basto y me sobro
pa’ pelear a la partida.”
10
Y el comisario ofendido
por el tono del paisano
le contestó sable en mano:
“-¿Te vas a dar por vencido?”
Y el pobre gauchito herido
sonriente le contestó:
“-¿Qué yo me entregue? Eso no!
No es digno de un gaucho altivo.
¡Primero muerto que vivo!”
y el facón desenvainó.
11
El comisario y su gente
los sables desenvainaron
y en pelea se trabaron
contra el gauchito valiente.
Santa Cruz, serenamente
peleaba con  sumo acierto
pero ya falto de aliento
por la sangre derramada
al dar una puñalada
sin ser tocao… cayó muerto.
12
Así mueren los que son
en nuestra pampa nacidos,
esos gauchos aguerridos
de la vieja tradición,
esos que a nuestra nación
del déspota libertaron,
esos gauchos que pasearon
por el mundo americano
¡la bandera de Belgrano
que nunca jamás hollaron!


Versos de Juan Manuel Pombo