1
Yo soy la gracia argentina
con mi garbo de morocha,
la que un poema derrocha
de flores cuando camina…
La de la silueta fina
como el cisne del juncal,
la que con paso triunfal
cruza el mundo tentadora
como si fuese una aurora
en su traje de percal.
2
Yo soy la que habla de amores
en el jardín del encanto…
y sueña en la dicha tanto
que solo vive entre flores…
La que al mirar sus fulgores
como de una daga el filo,
turban el pecho tranquilo;
la que lleva con remango
en las caderas de un tango
y en los ojo de un estilo.
3
Yo soy el hálito suave
del campo en l primavera,
la cricia que se espera
y el beso que no se sabe…
La cantinela del ave
sobre el rosal de la huerta…
el soplo con que despierta
la armonía del pensil:
el taciturno perfil
de la llanura desierta.
4
Yo soy para la canción
de la guitarra que llora…
espejismo de una aurora
ensueño del corazón,
la misteriosa expresión
de los ramajes inquietos,
cuando vibran indiscretos
los nidos en la enramada,
bajo la sombra encantada
como un montón de secretos…
5
Yo soy la fecunda llama
que hace germinar los sueños;
la de los rizos sedeños
que se desespera y ama.
El perfume de retama
de los idilios agrestes,
cuando tremolas las vestes
del ensueño en la pradera;
flor de rancho; enredadera
ce campánulas celestes.
6
Yo soy la que tentadora
de la danza en el arqueo,
alza en alas del deseo
la música pecadora.
La que escucha, soñadora,
la guitarra de algún mozo…
y con sensual alborozo
entre pícaros remedos
en la punta de los dedos
le tira besos de gozo.
7
Yo soy el labio que sella
el amoroso concilio…
sin tender ciclos de idilio
para mi frente de estrella…
en armonioso querella
me cantó el pájaro errante
y en el cordaje vibrante
de la guitarra fui son,
décima, triste, canción
de una armonía distante.
8
Yo soy de los payadores
de la tierra que se van…
rudo y perdurable afán
de espumas, alas y flores.
Y tejo con mis amores,
de intraducible fervor,
cintas de patrio color
para, sencilla, adornar
como si fuese un altar
la guitarra del cantor.
9
Yo soy la que se consume
en el amor y se agobia
como el lirio de una novia
en un vaso de perfume…
La paloma que se entume
al soplo del desamparo,
la que del monte en el claro
tirita con el pampero
y muere bajo el alero
porque le falta el reparo…
10
Yo soy el trébol de olor
de la guirnalda campera;
la pasional compañera
del errante payador.
La ternura del rumor
que tiene el sauce sin nido
cuando se doble dormido
sobre la blanca laguna…
y así lo besa la luna
con el beso del olvido.
11
Yo soy abrazo y ternura,
el clavel cerca del nardo,
la miel de la flor de cardo
entre espinas de amargura.
La que el acibar apura
de la inconstancia más fiera
y muere con su quimera
sin levantar un reproche,
como se mueren de noche
las flores de enredadera.
12
Yo soy la luz, la poesía
en su ternura salvaje,
sin ficción y sin ambaje,
sin calculo ni falsía.
La ignota melancolía
de los desiertos lejanos,
la que juntando las manos
reza en las noches tranquilas,
la que lleva en las pupilas
las nostalgias de los llanos.
12
Yo palpito en el concierto
de la pampa interminable,
como caricia inefable
en el alma del desierto.
Y surjo desde lo muerto
como luz de más allá…
perfil grabado que está
y la tradición mantiene:
entre la raza que viene
y la raza que se va…
Versos de Francisco Aníbal Riú
Esta composición en décimas también fue recogida por el sabio alemán Robert Lehmann-Nitsche, cuando en 1906, recopiló de una cantidad de cantores populares y bolicheros, sus repertorios, en la ciudad de La Plata y sus alrededores.
A “La Morocha” el encontró publicada, en 1905 en “El Fogón Periódico Criollo”, en “Musa Errante” Nº 7 y en “Caras y Caretas”.
Las estrofas 7 y 8 del verso transcripto por nosotros, no figuran en los
que recoge Lehmann, y a su vez éste ofrece, fuera del texto, otra estrofa que
dice era “muy conocida en La Plata”, que no están en el libro de Riú:
la enamorada trigueña,
que con Santos Vega sueña
de la pasión al amago;
la que se rinde al halago
del beso como una palma
al ventarrón, y sin calma
deja vagar sus antojos,
mientras en torno a sus ojos
abren las puertas del alma.
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