viernes, 12 de diciembre de 2014

LA PLATA PURA DE MI VIEJA PATRIA

Traigo el flete emprendao, como pa’ fiestas
ande hay qu’echar el resto en las parada,
y le viene sonando en la coscoja
la plata pura de mi vieja patria.

Vengo’el pago’el amor ande s’escuende
yena’e tristeza la amargura gaucha,
y ande rodaron tuitos mis deseos
y güelta a güelta me astiyé las guampas.

Vengo’e la tradición y traigo solo
perfumes y rumores que’n la pampa
son mi pena en las tardes silenciosas
y mi alegre cantar en las mañanas…

Vengo’e la tradición y traigo el buche
yeno’el sol y el amor que la torcaza
comienza en el rastrojo’e los cardales
p’anidarlo de un sauc’entre las ramas…

Y siento no sé qué… Parece un ñudo
que yeno’envidia me ciñera el alma,
y en el retobo’e cuero s’enhorqueta
marchita ya pa’ siempre l’esperanza…

Charquiando la verija’e mi sotreta
ante su rancho le boleo la pata
y l’entriego en su mano, humildemente,
tuita la dicha qu’el deseo le guarda.

Es l’único que tengo… Otros avíos
hace años los yevó la correntada,
y con eyos se jueron las puesías
que m’enyenaban de ternura el alma…

En fin… Que sea feliz… Que la lechuza
no anuncee con su grito la disgracia…
Que le salgan guapazos los gurises
y que caiga parao d’esta rodada…!


Versos de Robustiano Contreras

EL PANGARÉ

Paisano, tu pangaré
es un flete soberano.
Regalámelo, paisano,
que mucho lo cuidaré.
En cambio yo te daré
mi lindo oscuro tapado.
Lindo flete pa’ un pueblado,
saltarín como pelota
y es un lujo cuando trota
y si corre es un venado.


Montá, paisano, mi oscuro
y andate con tu querida,
mirá que ya la partida
viene a buscarte seguro,
y yo, gaucho, telo juro
que nunca te venderé,
si me preguntan diré
que mis indios te encontraron
y que después te mataron
pa’ robarte el pangaré.

En un malón que pegamos
de la pampa en las orillas
arriamos varias tropillas
que en el camino encontramos.
Luego nos amontonamos
pa’ repartir el botín
sonó el indiano clarín
que se tocó pa’l reparto,
yo me le prendí de un salto
a mi oscuro de la crin.

Sin riendas lo salté en pelo
y se agachó a corcovear
y se empezó a levantar
como quien se va pa’l cielo.
Medio le tuve recelo
mas me había asegurado
y el indiaje alborotado
se levantó en gritería
y encaró la toldería
mi lindo oscuro tapado.

Tomá, paisano, mi oscuro,
mi lanza y hasta mi pluma,
mi cojinillo de puma
y mi rebenque pampeano;
mi lindo perro baqueano,
gaucho, también te daré,
mas yo quiero el pangaré
porque me agrada su estampa.
Yo quiero cruzar la pampa
montado en tu pangaré.

Versos de Arturo Pichón

jueves, 11 de diciembre de 2014

PRIMERO MUERTO QUE VIVO

(Relato)

1
En un “zaino malacara”
cierta noche, como luz, 
llegó el gaucho Santa Cruz
al rancho del Viejo Lara,
con una actitú muy rara
de su caballo se apeó,
dio unos pasos, y tanteó
la puerta en la oscuridad
y después con ansiedad
con el rebenque golpeó.
2
Una voz algo incierta
del interior de aquel rancho
contestó al golpe del gaucho:
“-¿Quién es que golpea la puerta?”
Y el gaucho que estaba alerta
sin hacer explicaciones
dijo: “-Viejo, en dos tirones
abra, que tengo una herida
y a más viene la partida
pisándome los talones.”
3
El Viejo Lara enseguida
la puerta del rancho abrió
y el gauchito penetró
agarrándose la herida;
luego con voz dolorida
el Viejo le preguntó:
“-¿Muchacho, que te pasó?
¿Te han herido? ¿Pero cómo?”
“-Si Viejo, fue el mayordomo”
Santa Cruz, le contestó.
4
“-Él me desafió a pelear,
yo acepté, nos convenimos
y campo afuera salimos
para podernos trenzar;
llegamos a un buen lugar
y enseguida desmontamos,
los ponchos nos arreglamos
y sin preámbulo ni yerro
mano a mano, y fierro a fierro
como criollos nos trenzamos.”
5
Iba el gaucho a relatar
el por qué de aquella lucha
cuando con violencia mucha
se oyó la puerta golpear.
Nadie pudo articular
siquiera una frase sola.
“-¡Abran la puerta a Zapiola!,
rugió un hombre mandatario.
Era el señor comisario
con tres hombres a la cola.
6
El comisario seguido
de sus tres hombres entró
y ni bien al gaucho vio
dijo: “-Por vos he venido.
Con que ya sabes bandido
con la justicia sé amable
y conmigo razonable
que la ley está por medio,
sinó no habrá más remedio
que aplicarte la del sable.
7
Vos mataste al mayordomo
pues no lo podés negar,
y aura te vas a entregar
antes que te planche el lomo.”
Y el gauchito sin desplomo
por aquel mal proceder,
dijo: “-Si me han de prender
será de buena manera,
de lo contrario ande quiera
los dos nos vamos a ver.”
8
“-Ah gaucho cacareador,
con que tenés la osadía
de insultarme todavía
con aire amenazador!
Vos fuiste el matador
y no dirás que es incierto,
y yo vengo en cumplimiento
de mi deber, a buscarte,
y juro que he de llevarte
aunque sea vivo o muerto.”
9
“-Yo lo maté, no lo niego,
y si le he dado la muerte
ha sido de frente a frente,
con tuita la ley del juego,
por lo tanto no me entrego
así me cueste la vida
y aunque fatal es mi herida
soy gaucho y valor recobro,
porque me basto y me sobro
pa’ pelear a la partida.”
10
Y el comisario ofendido
por el tono del paisano
le contestó sable en mano:
“-¿Te vas a dar por vencido?”
Y el pobre gauchito herido
sonriente le contestó:
“-¿Qué yo me entregue? Eso no!
No es digno de un gaucho altivo.
¡Primero muerto que vivo!”
y el facón desenvainó.
11
El comisario y su gente
los sables desenvainaron
y en pelea se trabaron
contra el gauchito valiente.
Santa Cruz, serenamente
peleaba con  sumo acierto
pero ya falto de aliento
por la sangre derramada
al dar una puñalada
sin ser tocao… cayó muerto.
12
Así mueren los que son
en nuestra pampa nacidos,
esos gauchos aguerridos
de la vieja tradición,
esos que a nuestra nación
del déspota libertaron,
esos gauchos que pasearon
por el mundo americano
¡la bandera de Belgrano
que nunca jamás hollaron!


Versos de Juan Manuel Pombo

lunes, 10 de noviembre de 2014

75° ANIVERSARIO DEL DÍA DE LA TRADICIÓN

75° Aniversario del
Día de la Tradición
     1939 – 2014

¡Día de la Tradición!:
henchido el pecho y ufano
como galopiando el yano
retoza mi corazón.
Se hace la fecha mojón
y el ayer gaucho es bastión
que’n un presente paisano
lo hace al país soberano:
¡Día de la Tradición!

Feliz día a todos los tradicionalistas!!

                             C.R.R.

martes, 28 de octubre de 2014

¡ POBRE SAUCE !

Triste, mustio y sin verdor
vas descolgando el ramaje,
¡ya no tienes el paisaje
que ayer me brindaba amor!
Cuando aquel hondo dolor
dentro del pecho sentía,
con vaga melancolía
tu sombra grata buscaba
porque a tu lado encontraba
consuelo, paz y alegría.

Todos de ti se alejaron,
las calandrias, los zorzales,
y en otros verdes sauzales
sus bellos nidos colgaron.
¡Pobre sauce! Te dejaron
en la llanura olvidado,
tu ramaje se ha secado,
tu tronco está carcomido,
y como un héroe vencido
te encuentras desamparado.

Ya no volverá a tu lado
cantando trovas de amor,
aquel gaucho payador
que también vive olvidado.
Hondo pesar has dejado,
árbol que ayer altanero
mostrabas en el sendero
un aspecto singular,
dispuesto siempre a luchar
con el furioso pampero.

Árbol frondoso que ayer
gozabas junto a tu río
¡qué bello era en el estío
mirarte reverdecer!
Mas, vino el anochecer
con su rudo temporal,
y tu ramaje triunfal
fue vencido por el viento
¡entonces ya no hizo asiento
en tus ramas el zorzal!

Pobre sauce silencioso
que las rachas más bravías
jamás cortaron las guías
de tu ramaje frondoso.
Fuistes el árbol famoso
del patrio suelo argentino,
al errante peregrino
le brindaste grata sombra
y hoy ni siquiera te nombra
al ver tu triste destino.


Versos de Elías Carpena

jueves, 9 de octubre de 2014

PONCHO GRIS

Este poncho gris que tengo
no solo me dará abrigo
perteneció a un gran amigo
que en el recuerdo mantengo
fue mi maestro sostengo
me regaló su enseñanza
el que me inspiró confianza
para andar los escenarios
y el que al corazón de varios
sembró la luz de esperanza.
  
Fue un poeta, un escritor
que no descansó un segundo
y pudo mostrarle al mundo
todo su mundo interior
se hizo poema el dolor
cayó la voz del amigo
algunas noches consigo
tenerte en cada concierto
porque aún después de muerto
sigo teniendo tu abrigo.
  
Gris el poncho cual neblina
que tu ausencia ha provocado
quedo el día más nublado
y ni una ilusión germina
por esta prenda tan fina
vuelco mi acento abolengo
donde canto voy o vengo
sigo teniendo tu escuela
pues fue de Héctor Atela
este poncho gris que tengo

Versos de Juan A. Lalanne

martes, 30 de septiembre de 2014

FAENA DE VIENTO NORTE

La vida tiene veinte años,
es mujer y huele a vicio;
se la juega porque sí
quien se ríe del destino.

La muerte está en la botella
y el cuchillo está en el cinto.

Con en el luto en las espaldas
y el presagio en el silbido,
borracho de norte y soles
por los montes y caminos
dando tumbos anda el viento
como un mocetón perdido.

La muerte está en la botella
y el cuchillo está en el cinto.

Por sombras de los palmares
vienen rencores dormidos.
Marte le tiende a la luna
su fino puñal rojizo.
La veleta del boliche
mira al sur con su gallito.
Una cordiona sombría
estruja un son campiriño
y allá salta un sapukai
como un borbotón de vino.
La noche está traspasada
por una urdimbre de filos;
las estrellas son pupilas
brillantes de maleficio.
Dos payés miden su fuerza
bajo el abrazo del cinto
y en el boliche se encienden
candiles de desafío.
La muerte pasó a las copas,
de las copas al cuchillo,
ocho golpes, cuatro cruces
que ruborizan el piso…
buscó un simple porque si
para clavarle el colmillo
y se cuaja de amapolas
sobre dos pechos macizos.
(Por la puerta del boliche
se va el viento enmudecido
pisando los tibios ceibos
de los coagulados ríos).
Dos payés contra arma blanca
se quedaron ateridos;
los palenques se prolongan
hacia el cielo como cirios;
la Luna devuelve a Marte
su fino puñal rojizo
y la muerte en la botella
sigue pidiendo cuchillos.


Versos de Osvaldo Sosa Cordero